Y no es que la culpa de romper con todo sea de esa persona o de esa cosa que te ha pasado de la que hablaba antes, no... ¡la culpa es solo tuya! ¿porqué? por no querer ver tus limitaciones en aquel momento, porque no siempre somos capaces de hacer ciertas cosas, y no siempre estamos preparados para querer a alguien y darlo todo.
Y cuando hayas destrozado todo lo que te rodeaba y hayas dejado hecha añicos tu propia mente, levántate, aprieta los puños y grita con todas tus fuerzas hasta quedarte sin voz. En ese momento acabas de borrar tu odio, tu ira, tus derrotas y vuelves a sentirte libre, con ganas de volver a intentarlo una vez más. Ser valiente (o loc@) tiene un precio, pero nadie dijo que no te llevarías palos en esta vida.
Y recuerda, a base de insistir llegará el día que puedas con todo, que no te equivoques y encuentres lo que quieres.
Eagler.
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